Por qué

¿Qué estamos protegiendo y porqué?

Las Islas Canarias forman un pequeño Archipiélago volcánico, compuesto por siete islas mayores y seis menores, con una superficie de aproximadamente 7.500 km2 y situado en el océano Atlántico entorno a la latitud de 28º Norte y Longitud 15º Oeste.

A tan solo 95 Km de distancia del continente africano, Canarias posee un clima subtropical suavizado por el efecto de los vientos Alisios y termoregulado por el océano que baña sus 1.583 km de costa.

Estos factores junto con la altitud, la orientación (clara diferenciación entre Norte y Sur) y la abrupta morfología de sus paisajes hacen que Canarias albergue una gran variedad de microclimas. Estos se traducen en la gran biodiversidad que existe en un territorio muy limitado y presionado por la presión demográfica existente.

Canarias, con tan solo el 1% de la superficie estatal, alberga más del 50 % de los endemismos vegetales de toda España. Además Canarias pertenece a la Región Macaronésica (Azores, Madeira, Salvajes, Canarias y Cabo Verde) y está dentro de las 15 regiones del Planeta con mayor Biodiversidad.

Los 4 Parques Nacionales, 146 Espacios Naturales Protegidos (representan el 40% del suelo canario) y varias islas consideradas total o parcialmente Reservas de la Biosfera por la UNESCO (El Hierro, La Palma, Gran Canaria y Lanzarote), dan idea de la importancia que tiene el Patrimonio Natural de las Islas Canarias.

Por estas razones y debido al acentuado proceso de desertización que poseen las islas (el 43% de la superficie de Canarias se considera bajo grave riesgo de desertización) provocado por la deforestación del territorio, FORESTA lleva desde 1998 trabajando para Recuperar, Aumentar y Conservar los ecosistemas forestales canarios por medio de la Reforestación.

Alguno de los beneficios que nos reporta esta recuperación de la masa forestal son:

  • El bosque actúa sobre el clima reduciendo el efecto invernadero (Fijación de CO2), capturando el agua de las nieblas (Lluvia Horizontal) y amortiguando el efecto de los vientos y las temperaturas extremas.
  • El bosque sostiene, enriquece y crea el suelo, evitando la erosión y mejorando el nivel de las aguas subterráneas.
  • El bosque alberga y conserva una gran parte de la biodiversidad vegetal y animal del territorio.
  • El bosque protege las infraestructuras humanas (poblaciones, carreteras, cultivos, ...) del riesgo de avenidas e inundaciones.
  • El bosque aporta bienestar social, físico y espiritual al ser humano.
  • El bosque genera su propia economía al cubrir la demanda de bienes y servicios que la sociedad demanda.